jueves, 17 de agosto de 2017

Prosas dispersas

Vita Di Milano. Reparando la bicicleta.

La bicicleta

Es un deporte que para practicarlo no necesita uno de compañeros. Propio pues para misántropos, para orgullosos, para insociables de toda laya. El ciclista es un aprendiz de suicida. Entre los peligros que lo amenazan los menores no son para desestimarse: los perros, enemigos encarnizados de quien anda aprisa y al desgaire; y los guardias que sin gran cortesía recuerdan disposiciones municipales quebrantadas involuntariamente.
Desde que se han multiplicado los automóviles por nuestras calles, he perdido la admiración con que se veía antes a los toreros y la he reservado para los aficionados a la bicicleta.
En ella va uno como suspendido en el aire. Quien vuela en aeroplano se desliga del mundo. El que se desliza por su superficie sostenido por dos puntos de contacto no rompe amarras con el planeta.
El avión y el auto no guardan proporción por su velocidad con el hombre, que es mayor de la que él necesita. No así la bicicleta.
Raro deporte que se ejercita sentado como el remar. Todos los intentos para compartirlos con otros han sido frustráneos. 
Lo exclusivo de su disfrute lo hace apreciable a los egoístas.
Llegamos a profesarle sentimientos verdaderamente afectuosos. Adivinamos sus pequeños contratiempos, sus bajas necesidades de aire y aceite, un leve chirrido en la biela o en el buje ilustra suficientemente nuestra solícita atención de hombres sensibles, comedidos, bien educados. Sé de quienes han extremado estos miramientos por su máquina, incurriendo en afecciones que sólo suelen despertar seres humanos. Las bicicletas son también útiles, discretas, económicas.

Lucubraciones de medianoche

¡Cuántos millares de parejas tenemos en nuestra ascendencia que viene desde la aparición del hombre en el planeta! ¡Cuántas casualidades han ocurrido para que cada uno de nosotros exista y en este instante se dé cuenta de que su ser reposa sobre un altísimo edificio de cartas! ¡Somos juguetes e hijos de la contingencia infinita!

Tres libros (1964) (Incluye: Ensayos y poemas; De fusilamientos; Prosas dispersas)
Julio Torri

martes, 15 de agosto de 2017

Cuestiones romanas

Gips fulvus. Buitre leonado. (Wikipedia).

Obras morales y de costumbres. Moralia V
Cuestiones romanas

93. ¿Por qué se sirven especialmente de los buitres en los oráculos?
¿Acaso porque también se le aparecieron a Rómulo doce buitres en la fundación de Roma?
¿O por ser ésta la menos habitual y frecuente de las aves? Pues no es fácil encontrar un nido de buitres, sino que estas aves bajan repentinamente desde lejos en un momento. Por esto también su visión es una señal prodigiosa. 
¿O acaso también aprendieron esto de Hércules? Si Herodoto dice la verdad, Hércules se alegraba sobremanera por las apariciones de buitres al comienzo de una empresa, pues consideraba que el buitre era el más justo de todos los carnívoros, ya que no toca a ningún ser vivo ni mata a ningún ser animado como hacen las águilas, los halcones y las aves nocturnas, sino que hacen uso de los que de algún otro modo han muerto. Además no toca a los de su misma especie. Pues nadie ha visto que un buitre se cebe en un ave, como águilas y halcones persiguen y golpean en especial a sus afines. Y en verdad, como dice Esquilo

¿Cómo podría ser pura el ave que al ave devora?

Y para los hombres, por así decir, es la más inofensiva de todas, pues ni destruye el fruto ni las plantas ni hace daño a ningún animal domesticado. Y sí, según los egipcios refieren, la especie entera de los buitres es femenina y conciben al recibir el soplo del viento del este, así como los árboles al recibir el Céfiro, ha de creerse por ello que sus señales son absolutamente ciertas y seguras. Pues a las demás aves la excitación en la época del apareamiento y además los raptos, huidas y persecuciones les provocan confusión e inseguridad.

Esquilo: Las suplicantes

Traducción y notas  de Mercedes López Salvá

Moralia V
Plutarco

lunes, 14 de agosto de 2017

Chandler por sí mismo

Edward D'Ancona. Beatiful Big Band Era Singer, 1940.

19 de agosto de 1948
A Hamish Hamilton
... La situación con respecto a La hermana pequeña es, más o menos. que tengo escrito un borrador de unas  85.000 palabras y me faltan dos o tres escenas al final. Pero tengo el cerebro cansado, muy cansado...
La historia tiene sus defectos. Es episódica, y el énfasis se desplaza de un personaje a otro, y como misterio es demasiado complicada, pero como historia de la gente es demasiado simple. No tiene nada de violencia; toda la violencia se produce fuera de escena. Tiene amenaza y tensión, están en la manera de escribir. Creo que hay partes muy bien escritas, y mis reacciones ante ellas son de lo más inconsistente. Escribo una escena, la leo y me parece una birria. Tres días después (durante los cuales no he hecho nada, excepto preocuparme), la releo y me parece estupenda. Así que ya ves. No se puede contar conmigo.

P. D. Sale en ella la puta más atractiva que no he conocido en mi vida.

Traducción de Juan Manuel Ibeas

Chandler por sí mismo
Raymond Chandler

viernes, 11 de agosto de 2017

Epigramas

Carlos Díaz Dufoo Hijo. Epigramas.

Es humilde y laborioso. Cree que, a la larga, el discípulo es maestro. Representa, en el tiempo, la teoría baconiana del genio. En el espacio, el problema de Aquiles y la tortuga.

Lee con sabia lentitud, con exasperación dionisiaca, con alma de prosélito y con espíritu de enemigo. Lee de continuo para buscar complemento a su vida y para prolongar en ella sus lecturas.

Comenzó una vez y luego volvió a comenzar. Comenzó de nuevo, comenzó en mil ocasiones, comenzó siempre. Cuando otros llegaban él comenzaba. No llegó nunca. —Seguir no es la consecuencia de comenzar. Seguir es una obligada perspectiva humana. Se comienza dentro de sí, se sigue afuera.

Hizo muchos planes. No cumplió ninguno. Cada día era un nuevo fracaso, pero cada día era también una nueva aurora y un fuego imperecedero encendía cada día en él el deseo de las cosas perfectas que no se realizan. Un soplo eterno reanimaba, diariamente, la potencia intacta y estéril.

Epigramas (1927)
Carlos Díaz Dufoo Hijo 

miércoles, 9 de agosto de 2017

Antología

Carlos Drummond de Andrade. Foto: Círculo de poesía.

En medio del camino

En medio del camino
había una piedra
había una piedra
en medio del camino
había una piedra
en medio del camino
había una piedra.

Nunca me olvidaré de ese acontecimiento
en la vida de mis retinas tan fatigadas.
Nunca me olvidaré que en medio del camino
había una piedra
había una piedra
en medio del camino
en medio del camino
había una piedra.

Manos juntas

No seré el poeta de un mundo caduco.
Tampoco cantaré al mundo futuro.
Estoy prendido a la vida y miro a mis compañeros.
Están taciturnos pero nutren grandes esperanzas.
Entre ellos, considero la enorme realidad.
El presente es tan grande, no nos apartemos.
No nos apartemos mucho, vamos de manos juntas.

No seré el cantor de una mujer, de una historia,
no diré los suspiros al anochecer, el paisaje visto desde la
ventana,
no distribuiré estupefacientes o cartas de suicida,
no huiré hacia las islas ni seré raptado por serafines.
El tiempo es mi materia, el tiempo presente, los hombres
presentes,
la vida presente.

Traducción de Rodolfo Alonso

Antología
Carlos Drummond de Andrade

martes, 8 de agosto de 2017

Odas elementales

Edward Norton Griffith. Bodegón con libros, 1902.

Libro
hermoso,
libro,
mínimo bosque,
hoja
tras hoja,
huele
tu papel
a elemento,
eres
matutino y nocturno,
cereal,
oceánico,
en tus antiguas páginas
cazadores de osos,
fogatas
cerca del Mississipi,
canoas
en las islas,
más tarde
caminos
y caminos,
revelaciones,
pueblos
insurgentes,
Rimbaud como un herido
pez sangriento
palpitando en el lodo,
y la hermosura
de la fraternidad,
piedra por piedra
sobre el castillo humano,
dolores que entretejen
la firmeza,
acciones solidarias,
libro
oculto
de bolsillo
en bolsillo,
lámpara
clandestina,
estrella roja.
(Fragmento)
Odas elementales (1952-1954)
Pablo Neruda

lunes, 7 de agosto de 2017

Los cuentos fantásticos de China

Moss Roberts. Los cuentos fantásticos de China.

El hacha perdida

Un hombre que había perdido el hacha, sospechaba del hijo de un vecino. El muchacho andaba como un ladrón, miraba como un ladrón y hablaba como un ladrón. Pero el hombre encontró su hacha mientras cavaba en el valle y en la siguiente ocasión en la que vio al hijo del vecino, el joven andaba, miraba y hablaba como cualquier otro muchacho.
Lieh Tzu

El rico de Sung

Había un rico en Sung de cuya casa una de las paredes había sido seriamente dañada por las intensas lluvias. Dijo su hijo:
—Será una tentación para los ladrones si no la reparamos.
El padre de un vecino dijo lo mismo. El rico hizo los preparativos para el arreglo, pero justamente la noche anterior perdió buena parte de sus bienes. La familia del rico elogió el buen tino del hijo, pero sospechó del padre del vecino.
Han Fei Tzu

La Naturaleza

El terreno se sostiene en su sitio gracias a las montañas más grandes. Las rocas son sus huesos, los ríos sus venas y la vegetación es su pellejo. Su carne es la tierra: ese metro superior de suelo en que los seres viven. Debajo se encuentra el mismo terreno.
Chang Hua

Traducción de Antonio-Prometeo Moya

Los cuentos fantásticos de China
Moss Roberts¡

sábado, 5 de agosto de 2017

Lais

Serge Masrhennikov. Belleza griega.

Lais la Corintia, cuya elegancia y belleza eran famosas, obtenía mucho provecho del comercio de sus perfecciones: los hombres más opulentos acudían a su casa desde todos los puntos de Grecia; pero no se les admitía hasta después de haber pagado el precio que ella misma fijaba, siendo muy exigente en estas peticiones.,. Un día fue secretamente Demóstenes a su casa y solicitó sus favores, Lais pidió diez mil dracmas, o un talento, lo que hace diez mil denarios de nuestra moneda. Confundido Demóstenes por el descaro de aquella mujer, asustado por la magnitud de la cantidad, se retiró en seguida, y dijo al marchar: "No quiero comprar tan caro el arrepentimiento".

Tomado de El libro de la imaginación, de Edmundo Valadés.

Noches áticas
Aulo Gelio

viernes, 4 de agosto de 2017

El temor

François-Nicolas Chifflart. La Conciencia (1885).

Tal vez cometí un crimen del que ya no me acuerdo.
Puede que en otro siglo fuese flecha o leopardo,
gas de un pantano turbio, rey temeroso, espía
de una maldita causa.
De algo me arrepiento, cuya espesa raíz
no acabo de palpar. Me doy
en el centro del pecho con un puño de grava,
y acabo demandando perdón por mi defecto
de memoria. Es posible (en la noche se alzan
estas insinuaciones del olvido) que hace
mucho tiempo alterara la paz de una gacela
o comiera sus ojos
incluso. ¿Pero cómo?
¿Rocié con veneno el agua de los ríos?
¿Violé con un esparto la humedad de las vírgenes?
¿Corté brazos de niños, en honor de una estatua
alzada en la manigua de los tigres
(que lamieron la sangre)?
Nunca sabré qué pude hacer en otras noches
apretadas en largos desfiladeros, frente
a reptiles de grandes bocas que llameaban.
Presumo que no estoy del todo entre estas nobles
paredes con paisajes enmarcados de oro;
que otro tiempo fue mío, que en otra luz estuve,
que de otra esquina vino la sospecha
de la agresión de algo.
Y que incendié los campos por el gusto de arderlos.
Y que comí las frutas sabiamente prohibidas.
Y que por eso tengo, cuando la paz se pudre,
el temor de haber sido.

Glosa (1982)
Alfonso Canales

Pompeya

John William Godward. Muchacha pompeyana, 1909.

La tempestad de fuego nos sorprendió en el acto
De la fornicación.
No fuimos muertos por el río de la lava.
Nos ahogaron los gases. La ceniza
Se convirtió en sudario. Nuestros cuerpos
Continuaron unidos en la piedra:
Petrificado espasmo interminable.

Tarde o temprano (Poemas 1958-2009)
José Emilio Pacheco

miércoles, 2 de agosto de 2017

Aforismos

Georg Christoph Lichtenberg. Aforismos.

Estoy convencido de que uno no sólo se ama en los otros: también se odia en ellos.

Es muy peligroso, dice Voltaire, tener razón en cosas en las que no han tenido razón grandes hombres.

La pregunta "¿llegó usted bien a casa ayer? es un resabio de nuestras antiguas costumbres y nuestro antiguo empedrado.

Cada cosa tiene sus días hábiles y festivos.

Quien tiene menos de lo que ambiciona, debe saber que tiene más de lo que merece.

Siempre que algo vuela, el cree que se trata del ave roc.

No quisiera gobernar Alemania con el mismo absolutismo que gobierno mi escritorio; me la pasaría volcando tinteros y causando estropicios al tratar de poner orden.

¿Qué lleva ahí? Una brújula para viajar por el mundo. ¿En una bolsa? Sí, son cincuenta luises de oro en efectivo y cambio para otros miles.

El 3 de junio de 1769, en la noche, se hicieron preparativos para ver el tránsito de Venus y el planeta apareció a la hora prevista. En cambio, el 8 de julio la princesa de Prusia debía pasar por Gotinga y fue esperada en vano hasta las doce de la noche. Llegó el 9 a las 10 de la mañana.

Traducción de Juan Villoro

Aforismos
Georg Christoph Lichtenberg

lunes, 31 de julio de 2017

Los aires

Jorge Guillén. Cántico. 1ª edición completa, 1950.

¡Damas altas, calandrias!

Junten su elevación
Algazara y montaña,
Todavía crecientes
Gracias a la mañana
Trémula del rocío,
Tan cándida y sin tasa
Bajo el cielo inventor
De distancias, de fábulas.

¡Libertad de la luz,
Damas altas, calandrias,
Lo rubio, lo ascendente!

Sean así la traza
Tan simple aún, clarísima,
De las profundas Nadas
Gozosas de los aires,
Con un alma inmediata,
Sí, visible, total
¡Ah! para la mirada
De los siempre amadores.

¡Damas altas, calandrias!

Cántico (1950)
Jorge Guillén

domingo, 30 de julio de 2017

Calendario

Alfonso Reyes. Calendario.

EL BUEN IMPRESOR

El sino del impresor amateur es la desdicha.
Tenía que imprimir una Doctrina Cristiana que empezaba con la frase "Dios hizo el mundo en siete días"; y quería a toda costa emplear en el libro sagrado la mejor capitular que tenía: una hermosa mayúscula de misal, vestida de rojos y oros vivos, con ángeles azules y festones de flores, bandas y columnas simbólicas, pájaros vistosos.
Ahora bien, el libro empezaba por "D", y la mayúscula historiada era una "F".
El editor se decidió a tocar levemente el original, e imprimió así:
"Francamente, Dios hizo el mundo en siete días."
(Y es lástima que no fuera erudito en doctrinas heterodoxas, porque pudo haber puesto, con mayor sentido: "Finalmente, Dios hizo el mundo en siete días." ¡El principio del fin!)

Calendario (1924)
Alfonso Reyes

sábado, 29 de julio de 2017

Rajatabla

Luis Britto García. Rajatabla.

Vuelco

ENGAÑO TRAICIÓN ESTAFA

Mercaderes ávidos nos cambian sin que lo sepamos porque los cambios mínimos nadie los nota y así los malditos nos sustituyen célula por célula hoy por ejemplo en la punta de la nariz mañana en el dedo pequeño del pie nos van quitando nuestro ser e instaurando fracciones mínimas del de otra u otras personas. Naturalmente que al cabo de cinco años sospechamos la estafa y nos enfurecemos pero a esas alturas ya todo es peligroso porque a lo mejor somos enteramente la otra persona por quien nos han sustituido y cualquier cambio podría resultarnos contraproducente.
Así, caso asombroso de dos personas transformadas mutuamente en la otra a través de un largo proceso, al terminar éste gritaron. cambiaron de lugar y fue como si nada hubiera pasado. Las sustituciones nunca son tan simples como en este caso de improbabilidad casi infinita. La variación de materiales es mucho más compleja; el surtido de combinaciones, sorprendente, y la pesadumbre de uno al saber que anda todo repartido por allí inagotable; las amenazas de incesto son vagas, pero persistentes, el sobresalto de reconocerse en cierta córnea cierto poro cierto lunar, indefinido pero omnipresente.
Lo bueno de estas cosas es que siempre le pasan solamente a los otros.

Rajatabla (1971)
Luis Britto García

viernes, 28 de julio de 2017

Ha estado en la vendimia

José Vela Zanetti. La vendimia.

para mi madre

Ha estado en la vendimia. Dice que se parece
a un ejercicio zen.

«Primero todos gritan, están como excitados,
Como si presintieran una embriaguez futura
mientras se distribuyen por la tierra. Tú mismo
oyes y dices cosas que nunca imaginaste.
Te pierdes en tu surco, cada uno en el suyo, 
manejas la hoz pequeña, vacías los capazos
en el remolque. Vuelves a tu lugar y entras
en un silencio enorme. Las horas, los minutos
dejan de numerarse, sería tan inútil
como contar las uvas, pero al final del día
sabes exactamente qué partes de tu cuerpo
van a dolerte.»

                                       Ha estado en la vendimia.
Dice que se parece a un ejercicio zen.

Eros es más (2007)
Juan Antonio González-Iglesias

Rubayats

Djalal Ud Din Rumi. Odas a la embriaguez divina.

29

A nosotros que, sin copa ni vino, estamos contentos,
nosotros que, deshonrados o alabados, estamos contentos.
«¿En qué acabaréis?» nos preguntan;
A nosotros que, sin acabar en nada, estamos contentos.


59

Yo soy este alma única que posee cien mil cuerpo.
Pero ¿qué puedo hacer? ¡Tengo la boca sellada!
He visto una multitud de hombres que eran todos ellos yo mismo;
Pero, entre todos, no he visto a aquel mismo que soy yo.

Traducción de Manuel Escrivá de Romaní

Rubayats. Odas a la embriaguez divina.
Djalal Ud Din Rumi

martes, 25 de julio de 2017

Los pasos perdidos

Alejo Carpentier. Los pasos perdidos.

20
Lo que más me asombraba era el inacabable mimetismo de la naturaleza virgen. Aquí todo parecía otra cosa, creándose un mundo de apariencias que ocultaba la realidad, poniendo muchas verdades en entredicho. Los caimanes que acechaban en los bajos fondos de la selva anegada, inmóviles, con las fauces en espera, parecían maderos podridos, vestidos de escaramujos; los bejucos parecían reptiles y las serpientes parecían lianas, cuando sus pieles no tenían nervaduras de maderas preciosas, ojos de ala de falena, escamas de ananá o anillas de coral; las plantas acuáticas se apretaban en alfombra tupida, escondiendo el agua que les corría debajo, fingiéndose vegetación de tierra muy firme: las cortezas caídas cobraban muy pronto una consistencia de laurel en salmuera, y los hongos eran como coladas de cobre, como espolvoreos de azufre, junto a la falsedad de un camaleón demasiado rama, demasiado lapislázuli, demasiado plomo estriado de un amarillo intenso, simulación, ahora, de salpicaduras de sol caídas a través de hojas que nunca dejaban pasar el sol entero. La selva era el mundo de la mentira, de la trampa y del falso semblante; allí todo era disfraz, estratagema, juego de apariencias, metamorfosis.

Los pasos perdidos (1953)
Alejo Carpentier

lunes, 24 de julio de 2017

El sacramento de los libros

Ilustración de Peter Kladyk.

Miles de libros por leer. Miles de libros que atesoran asombros y pasmos, maravillas y espasmos, los palacios de los diamantes, los rutilantes palacios del cristal y las mariposas, las verdades como cuchillos del hielo, los laberintos de las rosas y los detectives y los cadáveres que hay que tomárselos con calma, los recovecos de insospechadas historias que del agobio del vivir alivian el alma, las historias del vino y las rosas, los cantos épicos igual que murallas, las libélulas igual que poemas descarriados, las maravillas del mundo lo mismo que un celeste vuelo profundo, las maravillas científicas lo mismo que ojos de lince deslumbrantemente canallas, los encantos de las morrallas, la magia de los héroes y los cantos, los calambres, los espantos, los paisajes de los dolores y las hambres a lo alto y ancho del mundo, las banderas de la solidaridad, los huesos de torvo el chorvo, los tuétanos de los huesos, los tuétanos de los besos, las cenizas de otros besos que fueron y no son, el mundo a la pata la llana, las islas, las fontanas, las cordilleras de las nieves, los laberintos de las matemáticas como los jueves a la mitad de la semana, los misterios de la palangana, los amores de la pasión lo mismo que bólidos, los tratados muy espesos y sólidos, los recovecos del alma, los recovecos de las filosofías, los fantasmas que nos acechan lo mismo que quien cosecha los racimos de los espantos, la vida de los asesinos, la celeste vida de los santos, y hacia donde ruedan las ilusiones cuando ruedan y no vuelven jamás. Todo el sacramento de los universos y los mundos en el sacramento de los libros, y aquí fugazmente dicho a río revuelto. O dicho al grano: la calidad de la vida, y valga el abismo de la fraseología del momento. Desde luego, la calidad de vida no está en la cantidad de vida. Pero sí al menos está en la cantidad de libros. Una buena biblioteca bien leída es cantidad de libros, y es calidad de vida.

El sacramento de los libros
Miguel Romero Esteo

A puertas cerradas

Castilviejo. Murallas de Ávila. Acuarela.

Hay una ciudad donde los ríos nunca pasan. Ni los peregrinos, ni los pájaros que van hacia el Sur. 
La ciudad está cerrada por tres filas de murallas cada una con una puerta, cerrada.
El rey las mandó cerrar cuando murió su hijo, pero era demasiado tarde, la muerte ya había salido, y no pudieron alcanzarla.
Tampoco volvió a entrar.
Todos estamos ahí, y esperamos, y la arena se amontona en los aljibes, pero lo peor de todo es la memoria.

Formas de la memoria (1989)
Rosalba Campra

sábado, 22 de julio de 2017

El extraño

Francisca Aguirre. Ítaca.

(Hay un extraño que visita mi hogar.
Viene a las mismas horas en que él solía venir.
Habla un parecido lenguaje, aunque con acento distinto.
No sé de dónde viene, cuánto tiempo piensa quedarse.
Me trata con afecto y a veces con ligero cansancio.
Le preocupan mis cosas —sabe mucho de mí—.
Pienso que debe ser amigo suyo,
pero sin duda es un amigo desleal:
presiento que lo odia.
A mí me asusta todo esto.
No sé cómo lo he de tratar,
cómo habré de decirle que no es ésta su casa.
No quisiera llegar a ofenderlo:
hay demasiado parecido en él con el otro, que amo.
Y cuando está callado hasta yo misma los confundo.

Estoy muy asustada:
tengo miedo a que se quede para siempre.
Porque si éste se queda
yo sé que nunca más volverá el otro).

Ítaca
Francisca Aguirre

viernes, 21 de julio de 2017

Calila y Dimna

Abdalá Benalmocaffa. Calila y Dimna.

El rey se interesó:
—¿Cómo fue ello?
El ministro relató:
—Dicen que hubo un comerciante que tenía mucho dinero y muchos haberes y estaba casado con una bella mujer. Y hete aquí que un ladrón saltó la cerca de la casa de este comerciante, entró y se le encontró a él dormido y a su mujer despierta. Al ver al ladrón se espantó ésta, dio un brinco y se apretó contra el marido, abrazándole, cosa que él deseaba que en alguna ocasión ocurriera, pues ella no le quería, al sentirse así estrechado despertó y dijo:
—¿De dónde a mí tanto gusto?
Y en esto vio al ladrón, al que dijo:
—Oye, ladrón, eres libre de llevarte el dinero y los haberes que hayas cogido, porque tuyo es el mérito de que mi esposa se haya decidido a abrazarme.

Traducción y notas de Marcelino Villegas

Calila y Dimna
Abdalá Benalmocaffa

martes, 18 de julio de 2017

De fusilamientos

Julio Torri, retratado por Salvador Pruneda, 1950.

Le poète maudit

Muy poco grata era su compañía y evitada hábilmente por todos. Había perpetrado un latrocinio hacía mucho, y lo que es peor no conservaba nada del mal habido dinero. De las dos razas humanas, pertenecía a la que pide prestado. Era un fatuo sin igual que no hallaba en Darío sino un admirable virtuoso de las palabras, y en Lugones un imitador genial sin originalidad verdadera. Su vida era completamente irregular. Notoria su mala educación; y nadie extrañará que deliberadamente le hayamos olvidado cuando redactamos la lista de socios de la Agrupación Ariel. Su ilustración era muy desigual, y desde luego nada académica. De latín no sabía ni los rudimentos, ni leía a los humoristas ingleses del tiempo de la reina Ana, ni poseía la principesca edición de los cuentos de Lafontaine, que engalanaron Eisen  y Chauffard, ni había oído hablar del Pseudo Calístenes, del Pseudo Turpino, ni del Pseudo Pamphilus.
Pero a pesar de todo, y por raro capricho de la Fortuna... hacía mejores versos que nosotros. No cabe duda que los dones poéticos se reparten de modo arbitrario y a veces tocan en suerte a los peores sujetos (de que se pueden aducir tantos ejemplos ilustres).
—Se suele admirar hasta la idolatría a un poeta —nos decíamos en nuestras amables cenas de la Agrupación Ariel—, y no apetecerlo para compañero en el paraíso.
Tras propinarnos interminables acertijos rimados nos consolábamos considerando que si la poesía tiene curiosas virtudes como la de mover los árboles y detener la corriente de los ríos, no dignifica por sí sola a los que la cultivan ni los dota de autoridad en letras.

De fusilamientos (1940)
Julio Torri

domingo, 16 de julio de 2017

Un héroe de nuestro tiempo

Jorge Lizana. Los Villalones, 2013.

El fatalista

Regresaba a mi casa por las desiertas callejuelas del poblado. La luna llena y roja, como el resplandor de un incendio, asomaba tras el almenado horizonte de las casas; relucían plácidamente las estrellas en la bóveda azul oscura, y reí al recordar que había habido sapientísimos varones convencidos de que los astros intervienen en nuestras nimias disputas por un trozo de terreno o por cualquier derecho imaginario. ¿Y qué sucedió? Esas mariposas, que, en opinión de aquellos sabios, ardían con el solo fin de iluminar sus contiendas y sus triunfos, siguen resplandeciendo con el mismo fulgor, mientras que sus pasiones y esperanzas se extinguieron al mismo tiempo que ellos, como una pequeña hoguera encendida en la linde de un bosque por un peregrino despreocupado. Y no obstante, ¡qué fuerza de voluntad les infundía la certeza de que el cielo entero, con sus infinitos moradores, los contemplaba con callada pero constante simpatía!... Nosotros, sus míseros descendientes, que vamos por la tierra sin convicciones ni orgullo, sin placer ni temor (excepto por esa instintiva angustia que nos oprime el corazón al pensar en el fin inevitable), no somos ya capaces de grandes sacrificios, ni en bien de la humanidad ni aun en pro de nuestra propia dicha, porque sabemos que ésta es imposible. E, indiferentes, pasamos de una duda a otra, igual que nuestros antepasados iban de error en error, con la diferencia de que no tenemos sus esperanzas ni tan siquiera ese deleite, incierto pero intenso, que nuestro espíritu encuentra en toda lucha contra los hombres o contra el destino...

Traducción de Oriol Pose

Un héroe de nuestro tiempo (1840)
Mijail Lermontov

sábado, 15 de julio de 2017

¡Adentro!

Miguel de Unamuno, tetratado por Iñaki Massini Pontis.

Me dices en tu carta que, si hasta ahora ha sido tu divisa ¡adelante!, de hoy en más será ¡arriba! Deja eso de adelante y atrás, arriba y abajo, a progresistas y retrógrados, ascendentes y descendentes, que se mueven en el espacio exterior tan sólo, y busca el otro, tu ámbito interior, el ideal, el de tu alma. Forcejea por meter en ella al universo entero, que es la mejor manera de derramarte en él... En vez de decir, pues, ¡adelante!, o ¡arriba!, di ¡adentro! Reconcéntrate para irradiar; deja llenarte para que reboses luego, conservando el manantial. Recógete en ti mismo para mejor darte a los demás todo entero e indiviso. «Doy cuanto tengo», dice el generoso; «Doy cuanto valgo», dice el abnegado; «Doy cuanto soy», dice el héroe; «Me doy a mí mismo», dice el santo; y dí tú con él, y al darte: «Doy conmigo el universo entero». Para ello tienes que hacerte universo, buscándolo dentro de ti. ¡Adentro!

Obras selectas
Miguel de Unamuno

martes, 11 de julio de 2017

Los ríos profundos

Jorge Warde. Boyeros lomo amarillo.

2. Los viajes

En los pueblos, a cierta hora, las aves se dirigen visiblemente a lugares ya conocidos. A los pedregales, a las huertas, a los arbustos que crecen en las orillas de las aguadas. Y según el tiempo, su vuelo es distinto. La gente del lugar no observa estos detalles, pero los viajeros, la gente que ha de irse, no los olvida. Las tuyas prefieren los árboles altos; los jilgueros duermen o descansan en los arbustos amarillos; el chihuaco canta en los árboles de hojas oscuras; el saúco, el eucalipto, el lambras; no va a los sauces. Las tórtolas vuelan a las paredes viejas y horadadas; las torcazas buscan las quebradas, los pequeños bosques de apariencia lejana; prefieren que se les oiga a cierta distancia. El gorrión es el único que está en todos los pueblos y en todas partes. El viuda-pisk'o salta sobre las grandes matas de espino, abre las alas negras, las sacude, y luego grita. Los loros grandes son viajeros. Los loros pequeños prefieren los cactus, los árboles de espino. Cuando empieza a oscurecer se reparten todas esas aves en el cielo; según los pueblos toman diferentes direcciones, y sus viajes los recuerda quien las ha visto, sus trayectos no se confunden en la memoria.

Los ríos profundos (1958)
José María Arguedas

lunes, 10 de julio de 2017

Primera fundación

Rosalba Campra. Ciudades para errantes.

Primero eran tan sólo una pocas casas, y alrededor la llanura inacabable, la línea del horizonte siempre a la altura de los ojos. Pero por ese espacio sin fronteras podían venir los enemigos, y no habría dónde esconderse, ni cómo defenderse de ellos. Fue por eso que se levantó la primera muralla, no demasiado alta, para poder ver si alguien se acercaba. Sólo que así los enemigos tampoco encontrarían dificultad en escalarla. De modo que detrás de esa muralla hubo que levantar otra, mucho más alta. Fue evidente entonces que si los enemigos conseguían escalar la segunda muralla, los tomarían desprevenidos, porque se habían sentido seguros. Y se levantó la tercera. Y así sucesivamente, hasta que se acabó el horizonte.

Ciudades para errantes (2007)
Rosalba Campra

sábado, 8 de julio de 2017

Equinoccio

Francisco Tario en Italia, en 1953, fotografiado por Carmen Farell.

No hay tal silencio, fijaos bien. Es un constante rumor de astros, de aguas, de respiraciones heladas, de alas de pájaros.

¡Qué quietud la del mar embravecido, la del cielo tormentoso, la del fuego en el bosque, comparadas con la loca, desenfrenada, frenética aceleración de este nacer y morir de hombres!

Más que una flor, más que la noche, más que la lluvia, más aún que la Muerte, es mucho más bella, más silenciosa, más enigmática una llave perdida.

Hay en mí constantemente una curiosidad incurable por aquella Tierra silenciosa, nocturna, llena de pisadas celestes; aquella Tierra sin hombres, color violeta, de hace setecientos billones de años.

No puede ser de otro modo. Lo único que me inspira cierto respeto en el hombre es esa ilusión suya tan infantil de construir y construir casas.

Nadie debe poner en duda que todos aquellos que vemos transitar tan apresuradamente por la calles van a algo. Pongamos sí o no, que consigan sus propósitos; que vuelvan o no mañana, otro día. Está bien, pero ¿y después? ¿Y siempre? ¿Y el año que viene?

¡Oh, volverse de bronce y que lo sienten a uno en un parque a ver jugar a los niños!

Equinoccio (1946)
Francisco Tario 

En la ceniza escribo

Ryunosuke Akutagawa. En la ceniza escribo.

Se hace la calma
en la otoñal tormenta,
la luna asoma.

En la ceniza escribo
un nombre de mujer
al calor del brasero.

Caen hojas del gingko
y del cerezo caen,
nos mudamos de sitio.


Traducción de Fernando Rodríguez-Izquierdo

En la ceniza escribo
Ryunosuke Akutagawa

viernes, 7 de julio de 2017

El Eco y sus leyendas

Talbot Hughes. Eco, 1900.

Bien enterado tú de lo que digo,
puedes a los demás y a ti explicarte
cómo en las soledades los peñascos
repiten las palabras por su orden
y en articulación cuando buscamos
entre montes opacos los perdidos
compañeros, llamándolos a voces.
Sitios he visto yo que repetían
seis o siete palabras, diciendo una:
las palabras así de cerro en cerro
reflejadas muy bien se distinguían.
Los pueblos comarcanos se figuran
que las ninfas habitan estos sitios,
y caprípedos sátiros, diciendo
los faunos ser, que en estas soledades
interrumpen la calma silenciosa
con su nocturno estrépito y retozo
y que hieren las cuerdas con destreza,
que acompaña la flauta bien tocada:
y aseguran sentir los campesinos
cuando Pan, agitando en su cabeza
anfibia la corona de los pinos,
recorre con sus labios retorcidos
los caramillos, porque nunca deja
de sonar canción rústica la flauta
otros muchos prodigios de esta clase
refieren, y los venden por milagros,
bien porque no se mire aquella tierra
que habiten ellos como abandonada
de los dioses, o bien sean movidos
de otra cualquiera razón, como que toda
la raza humana fábulas ansía.

Traducción de Abate Marchena

De la naturaleza de las cosas
Lucrecio

sábado, 1 de julio de 2017

En el principio

Blas de Otero. Pido la paz y la palabra, 1955.

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Pido la paz y la palabra (1955)
Blas de Otero

viernes, 30 de junio de 2017

El grafógrafo

Salvador Elizondo. El grafógrafo.

A Octavio Paz

Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo.

El grafógrafo (1972)
Salvador Elizondo

jueves, 29 de junio de 2017

El día

Jesús Munárriz. Camino de la voz.

El día empieza hoy, con la mañana,
y tiene por delante el infinito.
A este día has llegado, es todo tuyo,
todo lo que posees, este día.

Camino de la voz (1988)
Jesús Munárriz

martes, 27 de junio de 2017

Museo de cera

José María Álvarez. Museo de cera.

LIBRO I
OTIUM

El mundo en sus manos

Mira en paz las altísimas estrellas
Y escucha el dulce canto de los ruiseñores
Y que bellas mujeres te distraigan
Y que nunca tu copa esté vacía
Mira pasar la Luna


Paseos de un solitario

Como si fuera un cuento,
generosa es la casa
que amparó la niñez.
Y errarás por sus salas
vacías
buscando algo, que
sólo tuviste en el principio
y verás al final.

Alimentos crudos

Escribe.
Tus días y tus páginas.
Acepta ser como el viento que pasa.

Paseos por Roma

Cuando tus ojos ya no juzguen
sino contemplen,
cuando ya sólo agradezcas.
Esa es la edad de Roma,
la edad de pasear
por Roma.

Museo de cera
José María Álvarez

domingo, 25 de junio de 2017

Regla de San Benito

Escudo de la Abadía de Santo Domingo de Silos.

Del 66. Los porteros del monasterio

En la portería del monasterio será puesto un viejo prudente, que sepa coger los recados y dar las respuestas, y que por su edad no guste de andar de un lado para otro. El tal portero tendrá su celda junto a la puerta, para que los que lleguen encuentren siempre a alguien que les responda, de manera que en cuanto alguno llame o se oiga a un pobre pedir se le conteste Deo Gratias o Benedic, y así tengan todos enseguida su respuesta con toda la mansedumbre que da el temor de Dios. Y si el mismo portero necesita ayuda que le asignen un hermano más joven.
El monasterio, en lo posible, deberá construirse de manera que todas las cosas necesarias, como el agua, el molino y el huerto, estén dentro de su recinto, y que también se puedan ejercer en él los diversos oficios, a fin de que los monjes no tengan necesidad de salir fuera, lo cual en modo alguno favorecerá a sus almas.

Versión de Antonio Linage Conde

Regla de San Benito
San Benito (480-547)

viernes, 23 de junio de 2017

Lectura

Ilustración de Denis Goncharov.

En todo aquello susceptible de recibir el nombre de lectura, el proceso tiene que ser absorbente y voluptuoso; tenemos que deleitarnos con el libro, embelesarnos y olvidarnos de nosotros mismos, y acabar la lectura con la cabeza rebosante del más abigarrado y caleidoscópico baile de imágenes, incapaces de dormir o de tener un pensamiento continuado.

Traducción de Ismael Attrache

Memorias para el olvido. Ensayos.
Robert Louis Stevenson

jueves, 22 de junio de 2017

Cancionero y Romancero de Ausencias

Miguel Hernández. Cancionero y Romancero de Ausencias.

39

Todas las casas son ojos
que resplandecen y acechan.

Todas las casas son bocas
que escupen, muerden y besan.

Todas las casas son brazos
que se empujan y se estrechan.

De todas las casas salen
soplos de sombra y de selva.

En todas hay un clamor
de sangres insatisfechas.

Y a un grito todas las casas
se asaltan y se despueblan.

Y a un grito todas se aplacan,
y se fecundan, y esperan.

Cancionero y Romancero de Ausencias (1938-1941)
Miguel Hernández

miércoles, 21 de junio de 2017

El placer

Rosalba Campra. Cuentos del cuchillo de jade.

El hombre de quien trata este cuento era inmensamente rico. Disponía por lo tanto de una casa con una desmedida cantidad de habitaciones, patios interiores, jardines, sótanos, torres de castigo , etcétera. Por la misma razón disponía, además de la esposa principal y de todas las esposas secundarias correspondientes a su jerarquía, de las concubinas reglamentarias, reclutadas entre las vírgenes más prometedoras de la comarca y, por supuesto, de las criadas que cada una de ellas tenía a su servicio. Todas, obviamente, instruidas con minuciosidad en el Arte de la alcoba, en el que, como se debe, también él era ducho, cosa que no dejaba de ponerse en evidencia cada vez que las atendía teniendo en cuenta el orden y asiduidad que la categoría de cada una de ellas implicaba.
Cuando alguna pausa lo hacía posible, visitaba un selecto prostíbulo donde, en compañía de cortesanas especialmente adiestradas, desentendiéndose de los sempiternos placeres a los que lo destinaba su condición de amo y señor de tanta esposa y adláteres, todas con el mismo derecho a satisfacción independientemente del rango, podía por fin entregarse sin inhibiciones al Arte de la conversación, la música y la poesía.

Cuentos del cuchillo de jade (2009)
Rosalba Campra

martes, 20 de junio de 2017

Sobre los clásicos

Jorge Luis Borges. Otras inquisiciones.

No tengo vocación de iconoclasta. Hacia el año treinta creía, bajo el influjo de Macedonio Fernández, que la belleza es privilegio de unos pocos autores; ahora sé que es común y que está acechándonos en las casuales páginas del mediocre o en un diálogo callejero. Así, mi desconocimiento de las letras malayas o húngaras es total, pero estoy seguro de que si el tiempo me depara la ocasión de su estudio, encontraría en ellas todos los alimentos que requiere el espíritu. Además de las barreras lingüísticas intervienen las políticas o geográficas. Burns es un clásico en Escocia; al sur del Tweed interesa menos que Dumbar o que Stevenson. La gloria de un poeta depende, en suma, de la excitación o de la apatía de las generaciones de hombres anónimos que la ponen a prueba, en la soledad de sus bibliotecas.
Las emociones que la literatura suscita son quizá eternas, pero los medios deben constantemente variar, siquiera de un modo levísimo, para no perder su virtud. se gastan a medida que los reconoce el lector. De ahí el peligro de afirmar que existen obras clásicas y que lo serán para siempre.
Cada cuál descree de su arte y de sus artificios. Yo, que me he resignado a poner en duda la indefinida perduración de Voltaire o de Shakespeare, creo (esta tarde de uno de los últimos días de 1965) en la de Schopenhauer y en la de Berkeley.
Clásico no es un libro (lo repito) que necesariamente posee tales o cuales méritos; es un libro que las generaciones de los hombres, urgidas por diversas razones, leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad. 

Otras inquisiciones
Jorge Luis Borges